El coche eléctrico: ¿Evolución o Revolución?

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El debate sobre el coche eléctrico encierra elementos que nos remiten a escenarios más amplios: el futuro de las ciudades o la movilidad sostenible. Como telón de fondo, la apuesta por la descarbonización que conlleva un cambio en el paradigma energético internacional e impacta en una industria clave a nivel productivo en España. Los invitados a la mesa redonda organizada por Estrategias de Inversión y patrocinada por Alphabet coinciden en que se trata de un ámbito en el que la regulación juega un papel determinante a la hora de marcar los tiempos.

No hay marcha atrás. Los cambios normativos aprobados y los que lo serán tanto a nivel europeo como nacional bajo el paraguas global del cambio climático señalan un camino de cambio que, en el caso del transporte, trae consecuencias tanto micro como macroeconómicas, dado que hablamos, como recuerda Begoña Cristeto, socia de KPMG España, de una industria, la de la automoción, que representa el 10% del PIB español y da empleo a 300.000 personas. Por ello, Agustín Muñoa,  director de Vehículos Eléctricos, Movilidad y Conectividad de RENAULT IBERIA, señala la importancia de encontrar “puntos de encuentro para definir los papeles de lo público y lo privado y hacer posible la industria del futuro”.

Carlos Bergera, responsable de Relaciones Externas Smart Mobility de IBERDROLA, cita el término “transición” para definir el momento que vivimos y alude a la necesidad de acometerla para que la industria automovilística europea no quede obsoleta. “Para España todo esto representa una gran oportunidad”, afirma, “porque el sector eléctrico también es un una industria relevante y en la que somos líderes a nivel mundial en renovables. Es necesario que ambas dialoguen y que el sector del automóvil se adelante a los cambios, invirtiendo en innovación, para protegerse”. Una inversión que también se debe realizar en el ámbito energético porque, tal y como resalta Marina Serrano, presidenta de la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (AELEC) los objetivos de descarbonización “solo se pueden cumplir si hay un cambio en la movilidad hacia una mayor electrificación”.

Esta coyuntura, a su vez, genera nuevas oportunidades para los inversores de la mano de la llamada industria 4.0 vinculadas al desarrollo e innovación en campos como las energías renovables o el almacenamiento. “Supone”, en palabras de Arturo Pérez de Lucia, director gerente de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE), “una transformación profunda, sobre todo de la mentalidad con la que afrontamos los cambios. Conlleva una cooperación en competencia para avanzar dentro de un mercado que aún no está maduro”. Señala, además, la relevancia que, como en otros sectores, van ganando los servicios prestados frente al producto. En esa línea, Muñoa destaca la importancia de tener en cuenta “qué quiere el cliente y cómo se relaciona con nosotros” y alude al concepto de “movilidad a geometría variable, porque no es lo mismo moverse en Madrid que en un entorno rural”.

La necesidad de una “estrategia país”

La coyuntura geopolítica, unida a los acuerdos para la reducción de emisiones contaminantes y a los desarrollos de procesos fruto de la innovación son las tres grandes fuerzas que, según Cristeto, conforman un nuevo ecosistema en el que el sector debe definir dónde se quiere posicionar. En su opinión, en automoción “cada vez se trabaja a nivel geográfico más en islas; conectadas, pero islas, en las que cada uno desarrolla aquello que más le conviene. Estados Unidos sigue desarrollando motores de combustión y China, en cambio, se ha volcado en el coche eléctrico. En Europa nos estamos quedando en tierra de nadie”. Por ello aboga por una “estrategia país”, al margen de colores políticos, algo en lo que coinciden Pérez de Lucia, quien resalta que “las administraciones deben ser los drivers del cambio e impulsar unas políticas de Estado que no dependan del gobierno de turno” y Muñoa, que pide “un marco duradero y una política fiscal homogénea para crear un ecosistema que fomente la inversión”.

En esta misma dirección, Serrano defiende la existencia de unos objetivos “que permitan a los inversores tomar decisiones con estabilidad, con visión a largo plazo y la implicación de todos”. Para incentivar la demanda del coche eléctrico destaca la importancia de contar con una red amplia de puntos de recarga, algo que según las previsiones se puede lograr a finales de este año. Esa mejora de la infraestructura va a permitir, apunta Bergera, ahorrar mucho dinero como país por la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles. En paralelo, cita el cambio que supone la digitalización en la relación con el usuario y destaca cómo afecta al sector eléctrico, que afronta el reto de una mayor descentralización.

Todos los estudios realizados, recuerda Serrano, muestran que el sistema, tanto en generación como en distribución, puede asumir el aumento de la demanda fruto del desarrollo del vehículo eléctrico. “Nuestro trabajo”, afirma Bergera, “está en dotar a la movilidad eléctrica de la infraestructura necesaria para que haga su papel en el cumplimiento de los objetivos fijados por la Unión Europea para reducir las emisiones contaminantes”. Implica un cambio psicológico en el que debemos ayudar a educar al ciudadano, dice Pérez de Lucia. “Vamos a ir acompañados de otras tecnologías”, concluye, “pero el potencial de inversión que se va a desarrollar en los próximos cinco años ligado a la movilidad eléctrica es brutal”.

Tal y como señala Cristeto, “en este sector eran los fabricantes los que decidían qué tecnología tenía fuerza. Ahora esa decisión depende del regulador” y Muñoa añade otro elemento al debate al referirse al concepto de movilidad de “nuestros hijos, que es distinto al nuestro. Tenemos que dar una respuesta eficiente a ese cambio”.

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Más electricidad y más vehículos limpios: el plan para descarbonizar España en 2050

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La Ley de Cambio Climático impedirá la circulación de coches de combustibles sólidos en algo menos de 32 años. Estas son algunos de los retos que aún debemos superar

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Es la mayor revolución vivida por el sector del automóvil en los últimos 130 años. La llegada del coche eléctrico va a cambiar el panorama de un sector industrial que, por efecto dominó, tendrá consecuencias en la movilidad urbana y en la reducción de contaminación en las ciudades. “Se va a imponer como una solución de movilidad porque es la mejor opción que hay”, afirmaba Juanjo Alba, director de regulación de Endesa, en la mesa redonda organizada por El Confidencial junto a Endesa bajo el título ‘Movilidad eléctrica’ en la que se repasó la actualidad del sector energético ligado al vehículo eléctrico. También se abordaron los retos en regulación que se plantean de cara a los años venideros, habida cuenta de las medidas que los gobiernos deben poner en marcha para cumplir con los acuerdos del clima de París.

Además de Alba, acudieron a la mesa Alberto Olivera, gerente de Smart Mercedes-Benz España; Alberto Amores, socio de Monitor Deloitte; Arturo Pérez de Lucia, director gerente de AEDIVE (Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico); Pedro González, director de regulación de AELEC (Asociación de Empresas de Energía Eléctrica); e Isabell Büschel, de la ONG Transport & Environment.

El proyecto de Ley de Cambio Climático que el gabinete de Pedro Sánchez quiere aprobar pretende descarbonizar España en 2050 y, para ello, quiere prohibir la matriculación de vehículos impulsados por combustibles fósiles en 2040 y eliminarlos de las carreteras diez años más tarde. «Estamos ante una oportunidad que requiere una apuesta del sector. El coche del futuro será eléctrico, conectado, compartido y autónomo«, enumeraba Alberto Olivera desde Smart Mercedes-Benz España.

“España tiene mucha contaminación derivada del sector del transporte, más incluso que la que genera el sector de la energía”, ilustraba Alberto Amores, socio de Monitor Deloitte. Para mejorar la situación, Amores cree que nuestro país debería tener un parque de coches eléctricos de “entre cuatro y seis millones en 2030” y que tampoco deben descartarse otras opciones como las de fomentar la renovación del parque automovilístico, facilitando “el cambio de coches más contaminantes por otros más modernos”.

Las barreras que el vehículo eléctrico todavía tiene para popularizarse llegan desde tres vectores: el precio, relacionado en gran medida por el coste de las baterías; la autonomía, aunque los últimos avances los igualarán pronto a los turismos convencionales; y las infraestructuras de carga, un problema que debería estar solucionado a corto plazo.

En ese punto hizo hincapié Arturo Pérez de Lucia, director gerente de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico. Recalcó la importancia de los pasos que se vayan a dar en los próximos años para que España sea “un país competitivo y que esté en la primera línea de batalla en el sector industrial”. El vehículo eléctrico, en palabras de Pérez de Lucia, no solo va ligado a la movilidad sostenible sino a la “eficiencia energética”. En otras palabras, es mucho más eficiente, por lo que el proceso de recarga de un vehículo eléctrico deja una huella mucho menor en la atmósfera que la que se produce por otro lado.

Para Pérez de Lucia, a finales de 2019 se debería contar en nuestro país con “un mallado básico” que permita viajar por toda la península, un mallado que para Pedro González debería ser equiparable a la red de gasolineras actual. Sin embargo, el director gerente de la Asociación para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico opina que las necesidades de carga de un vehículo eléctrico son diferentes a las de uno de combustión. “Esta seguirá vinculada al hogar o al lugar de trabajo. En España hay unos 70.000 surtidores para 30 millones de vehículos pero el coche eléctrico tiene menor necesidad de carga en itinerancia. ¿Cuántos puntos de carga harán falta? Cataluña tendrá resuelta la infraestructura en 2019 y Asturias ya trabaja en ella y tiene dos puntos. No se necesitan setenta. Otra cosa es que, en el futuro, se deban incorporar más puntos de carga”.

“Salen las cuentas” para la transición energética

Esa transición energética que todos los sectores van a tener que hacer de cara a las próximas décadas será factible, en palabras de Juanjo Alba, “porque salen las cuentas”. El responsable de regulación de Endesa recordó que ya nadie se plantea construir una central de gas porque no es rentable. Alba quiso hacer un llamamiento al Ejecutivo para que introduzca cambios en la normativa que regula el sector para que deje de tener “un sistema tarifario del siglo XX que penaliza a la electricidad. Clama al cielo que sea más barato calentar mi casa con fueloil que con electricidad”.

Entre esas medidas se encuentran incentivos para que personas que tengan un coche en un garaje privado pero situado lejos de su hogar puedan pagar todo el consumo en una misma factura para “ofrecer un producto competitivo y que no esté penalizado”.

En ese sentido, Pedro González recordó que en los próximos años los clientes deberían ver rebajas en la factura de la luz, algunas de ellas ligadas al coche eléctrico. “La eficiencia hace que el ahorro en combustible sea elevado. Cien kilómetros de carga son menos de 2 euros mientras que un diésel está en torno a los 6 euros. Y en los próximos años tendrán que desaparecer cargas en el recibo ligadas a subvenciones a las renovables. El aumento de la demanda debería generar nuevos ingresos en el sistema por lo que todos estos factores deberían posibilitar unos precios moderados a la baja”, afirmó el director de regulación de la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica.

Quien contamina, paga

Esa bajada en los precios debería ir de la mano en el futuro, según algunos expertos, de una mayor recaudación impositiva bajo un principio: que aquellos que más contaminen el medio ambiente sean los que más tributos paguen. “Hay que educar e incentivar a la gente”, opinaba Isabell Büschel, de la ONG Transport & Environment.

Desde la organización se ha hecho público recientemente un estudio en el que se pone de manifiesto que un coche eléctrico sigue siendo más respetuoso con el medio ambiente que un diésel, incluso utilizando electricidad proveniente de fuentes de energía ‘sucias’.

Para Büschel, es importante concienciar al usuario para que utilice el transporte público, además de empujar el coche eléctrico por encima de otros modelos —“los que funcionan con gas no sirven porque también son combustibles fósiles”— y se deben buscar nuevas vías de recaudación, por ejemplo, en sectores como la aviación: “Se podrían recaudar casi 6.000 millones de euros al año sin que ello dañara el turismo”.

Alberto Olivera recordaba que en algunos países ya se está produciendo este incentivo del transporte público, que incluso en lugares como China “se han prohibido los autobuses térmicos” y que marcas como Smart no van a matricular coches contaminantes a partir de 2020. ¿El problema? Que esa transición al vehículo eléctrico se tendrá que hacer de manera ordenada, entre otros motivos, aseguraba, “porque los precios de las baterías no van a bajar a corto plazo y todavía van a ser caras”.

Todos los presentes insistieron en la necesidad de transmitir un mensaje de calma a los conductores ya que todavía quedan muchos años para hacer la transición a un vehículo eléctrico. “Hay tiempo para pasarse a uno ecoeficiente, luego a un híbrido o un enchufable. Todavía hay tiempo”, recordaba Pérez de Lucia.

El foro para la electrificación promoverá el uso de la electricidad para descarbonizar la economía

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Las asociaciones empresariales se unen para la promoción de la energía eléctrica

Las asociaciones empresariales españolas más representativas del ámbito de la energía eléctrica han constituido el Foro para la Electrificación, una plataforma desde la que promoverán el imprescindible papel de la electrificación para descarbonizar nuestra economía.

Las entidades integrantes de este foro han firmado esta mañana su manifiesto fundacional. A través del mismo piden, con rigor y visión de futuro, situar la contribución del sector eléctrico en el centro de la futura política energética y medioambiental, como forma más eficiente de descarbonizar nuestra economía y sociedad.

Estas asociaciones, que representan diferentes áreas de actividad en el sector energético español, comparten la visión de que la descarbonización de nuestra sociedad es, no solo fruto de la voluntad política de las instituciones internacionales y europeas -plasmada en el Acuerdo de París-, sino también de una exigencia medioambiental, económica y social ineludible e inaplazable. Y es que, de entre todos los vectores energéticos, el eléctrico ha demostrado mayor capacidad de descarbonización y permite alcanzar los niveles más altos de eficiencia energética.

Desde esta nueva plataforma, las asociaciones firmantes proponen adoptar una serie de medidas:

  • Impulsar la integración de tecnologías de generación que utilicen fuentes renovables de energía.
  • Apostar por la movilidad eléctrica en el transporte. El vehículo eléctrico es movilidad sostenible pero también, y sobre todo, eficiencia energética.
  • Favorecer una estrategia activa de electrificación de los usos térmicos y de climatización, así como de algunos de los industriales, facilitando la sustitución de tecnologías contaminantes por tecnologías renovables.
  • Promover el desarrollo de redes eléctricas inteligentes que permitan la integración de renovables, el almacenamiento, la movilidad sostenible y el empoderamiento del consumidor. La digitalización de las redes eléctricas permitirá una necesaria gestión inteligente no solo de la propia red, sino también de la demanda.
  • Favorecer la agregación y operación competitiva de los recursos distribuidos y su participación competitiva y en igualdad de condiciones en los mercados y servicios eléctricos.
  • Introducir la electrificación con origen renovable como un objetivo en todas las políticas públicas de las distintas administraciones. Un impulso decidido a los usos eléctricos de la energía por parte de las Administraciones Públicas es un factor dinamizador del cambio con un alto impacto ejemplarizante sobre la sociedad.
  • Impulsar una revisión de la carga fiscal de las actividades del vector eléctrico que incorpore el efecto medioambiental, que promueva el consumo eficiente y que se aplique de forma justa, sin penalizar el consumo de electricidad frente a otros vectores energéticos.
  • Dotar de un entorno regulatorio que permita el desarrollo eficiente de las energías renovables, la generación distribuida, el almacenamiento y el autoconsumo.
  • Por último, establecer una política de descarbonización y transición energética ambiciosa y estable, que permita al sector acometer planes de inversión de largo plazo en un contexto de certeza regulatoria

Avanzar en la descarbonización global de la economía para alcanzar los objetivos de 2030 y 2050, requerirá de una mayor penetración del vector energético eléctrico. Actualmente, el consumo eléctrico representa cerca del 25% del consumo energético total de España. Se debe mantener una apuesta decidida por la electrificación de la economía en aquellos usos en que aporta un mayor beneficio y, especialmente, en sectores como el transporte, la climatización y ciertos procesos industriales intensivos en el uso de energía.

Asimismo, este foro defiende que nuestro país y sus ciudadanos puedan beneficiarse del impulso de crecimiento económico y creación de empleo que se derivan del proceso de descarbonización a través de la electrificación. Las empresas del sector (tecnológicas, industriales, de ingeniería y de servicios), representadas en estas asociaciones, están en la vanguardia competitiva y son motor de generación de riqueza.