Infraestructura del Vehículo Eléctrico

Existen tres posibilidades, a nivel tecnológico, de recargar un vehículo eléctrico:

Recarga conductiva, que es la más habitual y desarrollada, y que se realiza conectando el vehículo a una toma de corriente por medio de un cable, ya sea en un enchufe doméstico o a través de un punto de carga.

Recarga por reemplazo de baterías o Swapping de baterías, que consiste en la sustitución de la batería del vehículo eléctrico por otra batería cargada al 100%, en una operación de pocos minutos. Este sistema se vio conmocionado por la bancarrota de Better Place, la empresa que apostó por esta tecnología. Actualmente hay modelos como el Tesla S que han sido diseñados para poder realizar un recambio de baterías, pero quizás, donde esta opción se presenta como más factible es en el sector de las dos ruedas (scooters y bicicletas), donde existen de hecho vehículos con batería extraíble.

Recarga inductiva o recarga inalámbrica por inducción magnética o por microondas, es uno de los más prometedores mercados para la alimentación de vehículos eléctricos, y España cuenta ya con empresas tecnológicas que han desarrollado sistemas muy eficientes de recarga por microondas. Sus ventajas no sólo se basan en la posibilidad de recarga el vehículo cuando está parado, sin necesidad de que haya cables por medio, sino también en la posibilidad de que los conductores recarguen sus vehículos eléctricos al parar en el semáforo, o simplemente pasando por encima de sistemas embebidos en el asfalto, permitiendo así reducir el tamaño de las baterías y con ello, el peso de los vehículos eléctricos, aumentando sus prestaciones.

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